viernes, 9 de enero de 2009

Para otro lado


Hoy, que en Madrid está cayendo una nevada de las que no se recuerdan, no me olvido de que en un lugar del mundo está también nevando.
Nevando plomo. Nevando fuego.
No entiendo y además no quiero llegar nunca a entender lo que está pasando en Gaza. Lo que va a seguir pasando sin que nadie haga nada en absoluto. Dicen que es para defenderse. ¿De qué? Hace días que no presto atención a las cifras porque los medios sólo saben enunciarlas como si no fuesen más que eso, cifras. Pero la proporción era hace tres o cuatro días espeluznante. ¿Qué hay terroristas y fanáticos? Claro. ¿Qué para que muera uno hay que acabar con otras 20 personas, niños incluidos? No lo entiendo y no lo quiero entender.
Un pueblo maltratado y perseguido a lo largo de la historia, que tras la II Guerra Mundial podía haber sido el paradigma de la libertad conseguida a sangre y fuego le da la vuelta (lleva mucho tiempo ya dándole la vuelta) al guión y toma el papel del verdugo. Y con el Líbano en el punto de mira. Otra vez... No es bastante con que Palestina sea un territorio baldío en el que en condiciones normales ya sería difícil vivir, no basta con eso. No lo entiendo. No lo entiendo y no lo quiero entender.
Muda, sorda y ciega la Comunidad Internacional mira para otro lado. ¿Hasta cuándo?



(Hasta que sea tarde)